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5 cosas que los hombres encuentran fuera de casa con otras mujeres!!
Debe quedar muy claro que el ser infiel es una decisión personal.
Esto es, que si en algún momento tu pareja es infiel no es culpa tuya,
así de sencillo.
Sin embargo, estos consejos te ayudarán a prevenir una infidelidad.
Me considero afortunada cuando pienso en la cantidad de buenas mujeres que he conocido a lo largo de mi vida.
De ellas he podido aprender muchas cosas; en esta ocasión quiero
compartirte aquellas, que tras una infidelidad, ellas han descubierto
que pudieron haber hecho algo más en casa para evitarlo:
1. Preferencia
Los hombres buscan una compañera que al llegar a casa quiera pasar
tiempo con ellos y no lavando ropa o planchando sábanas y toallas.
Es cierto que a todos nos gusta un hogar limpio, cómodo y arreglado,
pero no pasa nada si dejas a un lado una tarea doméstica para salir con
tu marido.
NO pongas horarios al amor, a la compañía, a las relaciones íntimas,
no interrumpas una buena plática por irte corriendo a limpiar.
No antepongas tus hijos a tu pareja y por lo que más quieras, saca a
tus padres de tu relación de pareja. No importa lo que estés haciendo o
el plan que tengas en mente para organizar la casa, si tu esposo te
invita a pasear o te pide que lo acompañes, complácelo; de lo contrario
pronto pasará más tiempo solo y se acostumbrará a salir sin ti que ya no
le serás indispensable para moverse en el mundo y créeme, siempre habrá
otra mujer interesada en él.
2. Las novias o esposas son aburridas, las amantes no.
Las esposas cuya única cosa interesante en su día tiene que ver con
el precio de los frijoles, o si la vecina se compró zapatos nuevos, son
esposas aburridas. Esta es una parte que debes considerar en tu persona y
revisar si te has convertido en alguien tedioso con quien estar.
Una mujer, cualquier mujer, independientemente de su estado civil,
debe tener vida propia: debe leer, estudiar, documentarse, tener un tema
de conversación, aprender nuevas habilidades y cuidar su persona pues
esto la volverá irresistible; su esposo se sentirá orgulloso de tener
una mujer inteligente, trabajadora, bella y servicial.
La alegría, la sonrisa y el buen humor son características que los
hombres valoran mucho en una mujer, si te conviertes en alguien que sólo
regaña, que siempre está triste o enojada y pocas veces se atreve a
hacer algo diferente, tenlo por seguro: serás una esposa aburrida.
3. Las esposas creen que por haberse casado sus esposos están obligados a amarlas.
Es muy triste encontrarse con mujeres que piensan que sus esposos
nunca las dejarán, siempre estarán a su lado y que el amor es una
lámpara que nunca se apaga. ¡Qué grave error! Para que alguien nos ame
constantemente hay que trabajar en nutrir ese amor, no perder las cosas
que nos hicieron enamorar a esa persona y nunca dejar de esforzarnos por
servirle y procurarle.
Usualmente las casadas cometen un error al exigir flores y otros
mimos que había durante el noviazgo. No exijas, ofrece. Nadie está
obligado a quedarse contigo, si se queda es porque así lo desea.
Cada vez que tú reclamas tiempo, atenciones o cosas, sólo estás
confirmando que tú sola no puedes contigo misma, que necesitas o
dependes de alguien más para ser feliz. Cuando te intereses en ti misma,
voy a repetirlo, te volverás irresistible. La gente que sabe estar
consigo misma, es la más interesante.
4. Las esposas están constantemente ocupadas en tratar de cambiar a sus esposos.
Algunas mujeres están extremadamente ocupadas en “mejorar” a sus
maridos y lo único que logran, es hacerles sentir que no son lo
suficientemente buenos o que no están a la altura de las circunstancias o
sus expectativas y esto, acaba a los hombres.
El deseo de mejorar debe nacer en nosotros mismos y el pretender
cambiar a otros es un acto de egoísmo. Te casaste con un hombre, no con
un niño a quien hay que terminar de criar.
5. La culpa siempre es de la otra.
Contrario a lo que muchos piensan, la infidelidad en los hombres poco
tiene que ver con las relaciones íntimas o la belleza física de la
mujer.
Es común sorprenderse al ver que “la otra mujer” o inclusive “la
segunda esposa”, no suelen ser tan agraciadas como la esposa o como
aquella a quien le fueron infiel; pero sí más alegres, más relajadas,
menos estrictas y llenas de vida.
Los hombres con frecuencia buscan a alguien con quien hablar, que les
escuche y no les juzgue o critique; que no les diga qué o cómo hacer
las cosas, que no sea controladora o dominante.
Es frecuente enterarse que valoran y agradecen mucho encontrar a una
mujer limpia, arreglada para él y de buen ánimo, no alguien con quien
llegar a pelear o discutir sobre los hijos y los gastos de casa. Sé
prudente, pues. Recuerda que para hablar temas o asuntos difíciles debes
buscar el momento correcto y el lugar indicado.
Voy a repetir la frase de inicio, el ser infiel es una decisión
personal y no es tu responsabilidad las decisiones que tu pareja tome,
lo que sí es tu responsabilidad es trabajar en tu autoestima, tu
superación y en aquellos defectos de carácter o malos hábitos que
pudieras tener.
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